martes, agosto 24

who will love you?

Ya no tengo ganas de que hablemos, sobre todo por la parte en la que tengo que escucharte; solo quiero gritarte, quiero que te quedes serio como siempre, tal vez con algún gesto de víctima y golpearte el pecho. Golpearte tan fuerte para intentar sacudir tal vez un poco tu corazón... Abre los ojos, date cuenta de lo que haces. Déjame darme cuenta de que no eres quien yo creo, que tú y yo no vamos a llegar a ningún lado, que de aquí en más no hay ningún maldito futuro. Que no puedo basarme en todo eso que jurabas tendrías solo para mí, porque aunque lo niegue, ahora tengo las manos vacías. Me siento estúpida y también me siento enloquecer, desesperada por sacarte de todas esas canciones, de mis sabores favoritos, de el único refresco que tomo, de mis cigarrillos, de mis botas, de mis camisas preferidas, de aquella película y de aquel rincón. Cómo cambiarte de motivación a venganza, de consuelo a desesperanza. ¡¿De donde carajo sacaste todo eso?! ¿De dónde?, ¡dime de dónde! Te odio, porque ya no puedo odiarme más a mí, aunque debería, por creerte tus cuentos de hadas, por no querer ver que eres un hijo de puta.
Deja de jugar conmigo, ¿de qué te sirve? prometerme cosas poco ensayadas, que si estuviera en tu lugar, me daría miedo decir... Pero ¡vaya ingenua que soy! es por eso ¿verdad? que me las dices porque no tienen ningún valor para ti, porque puedes decir mucho y no tener que ceder nada. Porque yo me he encargado de esta historia, porque si tanto te importara, ahora estuvieras aquí, pero ¿dónde estás? que yo ya no te veo ni siquiera de lejos...


















Ya no soporto más, y sobre todo ya no puedo creer en ti.

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